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La Coctelera

El desarrollo humano y la ciudad

Apuntes sobre el desarrollo humano y la ciudad

Andrea Staeheli

masperuana@hotmail.com

Circular por la ciudad, pasear, merodear y disfrutarla, con todas sus riquezas, me sugiere reflexiones sobre lo que ofrece y sobre las oportunidades que tenemos en ella. La presente es una reflexión sobre algunas de las posibilidades que tenemos para vivir la ciudad, cada vez mejor.

La gente y su barrio

La calle ha sido siempre el principal espacio de encuentro de las personas; la bodega, la esquina, el parque. Los niños pasan la infancia entre el colegio, la casa y el barrio. Ahí nacen los “amigos del barrio”. Tener calle, tener esquina significa saber manejarse en la calle y la ciudad. El “espacio público” es importante para la socialización. Forma parte de la identidad de las personas.

Pero con el tiempo, el espacio público ha ido perdiendo su lugar en la vida diaria. En la mayoría de los distritos de Lima y las ciudades grandes, la gente tiende a reunirse en espacios cerrados, privados o semiprivados (casas, clubes, parques cerrados, quintas y calles enrejadas). Esto se explica por varias razones: la falta de seguridad, el aumento de madres de familia que trabajan fuera de casa, etc.

En Barranco, sin embargo, se mantiene el contacto cotidiano con el vecino y el barrio. Puede que fuera más intenso antes, pero este contacto no se ha perdido; por el contrario, sigue siendo parte su esencia barrial.

La suerte no existe

El vecino barranquino valora este tipo de vida. Por eso ha logrado conservar su derecho a la “vida pública”. Y lo ha hecho de manera espontánea, natural; por intuición o, tal vez, por un “proyecto de vida” inconciente pero efectivo: el barranquino sigue usando su barrio. Aún cuando no se tengan sistemas de vigilancia especialmente eficientes, y a pesar de la intensa actividad comercial nocturna. Barranco sigue siendo un barrio donde se puede caminar y disfrutar el espacio público.

Esto no es producto de un gran plan de desarrollo urbano municipal. Las recientes gestiones municipales han dejado ver que no se trata de un “proyecto de ciudad” bien implementado, o de un “amor inmenso” al vecino y su derecho a disfrutar del barrio. La dinámica barranquina existe gracias a su gente, que usa y disfruta el distrito y que ha permitido que se conserven espacios públicos para todos.

El reto es nuestro

El desarrollo urbano actual tiende a privatizar el espacio público. De hecho, para el desarrollo de las ciudades se requiere captar recursos y estos provienen de la actividad privada (los tributos son una de las fuentes de ingreso más importantes para los proyectos municipales). De modo que no se trata de oponerse a la inversión privada. Se trata de lograr un balance entre la obtención de financiamiento y la necesidad de atender las demandas de la población. Si tener espacios libres es un derecho y una necesidad para el desarrollo humano, también lo son la seguridad ciudadana y los servicios públicos de calidad.

Claves para una ciudad mejor

Para lograr este equilibrio propongo algunos elementos clave para considerar cuando pensamos en mejorar la ciudad:

  • Las personas son lo primero. El fin principal de todo proyecto de desarrollo urbano es la gente; somos los clientes de toda gestión pública.
  • La inversión privada es necesaria.
  • El desarrollo de las ciudades, incluyendo la inversión privada, no puede ir contra los intereses de la población.
  • Se necesita la participación de todos los actores sociales: clientes, usuarios, vecinos, inversionistas, etc. Supone tiempo para el diálogo, esfuerzo y paciencia. Es la única forma de lograr un desarrollo sostenible.
  • Para el municipio, el reto de la gestión urbana es captar un tipo de inversión privada que sea responsable con las prioridades de desarrollo de Barranco.
  • Para el ciudadano, el primer requisito es ser conciente de lo que puede hacer a favor de su barrio. Participar, de manera informada, constante (y no “cuando las papas queman”) y propositiva (es decir, proponer más que reclamar).
  • Para todos los “actores sociales”, el reto es conciliar las necesidades particulares, con las de los demás.

Mañanas de domingo

Mañanas de domingo

Leer periódicos los domingos es, por diferentes razones, una fuente de inspiración. Un dispositivo que ayuda a entender las cosas que pasan el mundo. No tanto por las noticias en sí, sino por cómo son descritas – y vividas – por los medios, cómo se reportan. Es antropología pura. Una descripción densa de la realidad, que, al no escrita pensada como tal (sin conciencia de su rol etnográfico) es un buen reflejo de la forma de ver el mundo que ofrecen los medios.

Los niños en el congreso

24 de Septiembre de 2006
Ayer se reporta que un grupo de niños venidos de todo el Perú estuvieron en el Congreso tratando de hacer entender a los congresistas lo mala que es la educación, especialmente en las zonas alejadas.
Buena iniciativa. ¿Buen comienzo? Eso, si esto continúa.
La pena es que la audiencia a estas reuniones haya sido los miembros de la Comisión de Educación del Congreso. Es decir, los más sensibles al tema. Por qué no invitar a la Comisión de Defensa, de Comercio Exterior o de Economía?

Accesibilidad
Propongo instaurar el día de la inaccesibilidad. Pongámonos en las camisetas de otros. Vendas en los ojos, yesos en las manos y los pies, prótesis
Para la empatía, la solidaridad. Pero sobre todo, para el conocimiento. Para saber y para entender. Para hacer que esto cambie.

Para leer mas sobre esto, ver reportaje del suplemento de domingo de La República. Lima, Perú. www.larepublica.com.pe

Fotos caseras

Para los amigos que estan lejos y nostálgicos http://es.pg.photos.yahoo.com/ph/mariaandrea_s/my_photos

Sobre calles seductoras

Ando por la ciudad a pedales o corriendo (ando con zapatillas siempre). Soy curiosa, analizo demasiado y soy vehemente. O sea que miro, pienso y defiendo. Creo en la buena onda hacia la vida. Y las calles son el espacio de buena parte de la vida de todos.

Por eso me interesa hacer calles seductoras; que ofrezcan placer, que lo absorban de sus andantes y lo proyecten, haciendo rebotar buenas sensaciones.

Cada vez más, la calle se usa sólo como soporte para trasladarse; movilizarse: en vehículos (generalmente motorizados), a veces en bicicleta, muy poco a pie. La calle está siendo sólo una plataforma, un espacio para el traslado, un "no lugar". Un espacio sin presencia. Sin identidades compartidas. Dominio de nadie o de unos. Los automóviles se mueven transportando individuos inmóviles.

...

Pero igual, el hombre se relaciona con el espacio. Calles, barrios, ciudades. Pueden ser Más o Menos agradables según diferentes cosas. Algunos urbanistas han notado que hay una relación entre la altitud de los edificios y el ancho de las vías, y el placer del peatón. Lo que se dice es que la altura de los edificios debe medir como máximo, seis veces más que el ancho de la vía – de fachada a fachada. A esto se le llama la sensación de recinto (room sensation). Más allá de la ciencia, es cierto que los rascacielos abruman.

...

Usar la calle tiene que ver con lo que siento mientras estoy: ver gente, animales, presencias y comportamiento. Bicicletas, agua, vida. Es ahí cuando quito el pie del acelerador
Permanezco.
Disfrutando.

Caminar por Pedro de Osma, cerca al bar el Angel, y sentir el olor a inciencio que hay en el día me ha hecho pensar más de una vez que quien está ahí dentro, limpiando el sitio, haciendo cuentas o preparando la noche, disfruta de lo mismo que yo.