El desarrollo humano y la ciudad
Apuntes sobre el desarrollo humano y la ciudad
Circular por la ciudad, pasear, merodear y disfrutarla, con todas sus riquezas, me sugiere reflexiones sobre lo que ofrece y sobre las oportunidades que tenemos en ella. La presente es una reflexión sobre algunas de las posibilidades que tenemos para vivir la ciudad, cada vez mejor.
La gente y su barrio
La calle ha sido siempre el principal espacio de encuentro de las personas; la bodega, la esquina, el parque. Los niños pasan la infancia entre el colegio, la casa y el barrio. Ahí nacen los “amigos del barrio”. Tener calle, tener esquina significa saber manejarse en la calle y
Pero con el tiempo, el espacio público ha ido perdiendo su lugar en la vida diaria. En la mayoría de los distritos de Lima y las ciudades grandes, la gente tiende a reunirse en espacios cerrados, privados o semiprivados (casas, clubes, parques cerrados, quintas y calles enrejadas). Esto se explica por varias razones: la falta de seguridad, el aumento de madres de familia que trabajan fuera de casa, etc.
En Barranco, sin embargo, se mantiene el contacto cotidiano con el vecino y el barrio. Puede que fuera más intenso antes, pero este contacto no se ha perdido; por el contrario, sigue siendo parte su esencia barrial.
La suerte no existe
El vecino barranquino valora este tipo de vida. Por eso ha logrado conservar su derecho a la “vida pública”. Y lo ha hecho de manera espontánea, natural; por intuición o, tal vez, por un “proyecto de vida” inconciente pero efectivo: el barranquino sigue usando su barrio. Aún cuando no se tengan sistemas de vigilancia especialmente eficientes, y a pesar de la intensa actividad comercial nocturna. Barranco sigue siendo un barrio donde se puede caminar y disfrutar el espacio público.
Esto no es producto de un gran plan de desarrollo urbano municipal. Las recientes gestiones municipales han dejado ver que no se trata de un “proyecto de ciudad” bien implementado, o de un “amor inmenso” al vecino y su derecho a disfrutar del barrio. La dinámica barranquina existe gracias a su gente, que usa y disfruta el distrito y que ha permitido que se conserven espacios públicos para todos.
El reto es nuestro
El desarrollo urbano actual tiende a privatizar el espacio público. De hecho, para el desarrollo de las ciudades se requiere captar recursos y estos provienen de la actividad privada (los tributos son una de las fuentes de ingreso más importantes para los proyectos municipales). De modo que no se trata de oponerse a la inversión privada. Se trata de lograr un balance entre la obtención de financiamiento y la necesidad de atender las demandas de
Claves para una ciudad mejor
Para lograr este equilibrio propongo algunos elementos clave para considerar cuando pensamos en mejorar la ciudad:
- Las personas son lo primero. El fin principal de todo proyecto de desarrollo urbano es la gente; somos los clientes de toda gestión pública.
- La inversión privada es necesaria.
- El desarrollo de las ciudades, incluyendo la inversión privada, no puede ir contra los intereses de la población.
- Se necesita la participación de todos los actores sociales: clientes, usuarios, vecinos, inversionistas, etc. Supone tiempo para el diálogo, esfuerzo y paciencia. Es la única forma de lograr un desarrollo sostenible.
- Para el municipio, el reto de la gestión urbana es captar un tipo de inversión privada que sea responsable con las prioridades de desarrollo de Barranco.
- Para el ciudadano, el primer requisito es ser conciente de lo que puede hacer a favor de su barrio. Participar, de manera informada, constante (y no “cuando las papas queman”) y propositiva (es decir, proponer más que reclamar).
- Para todos los “actores sociales”, el reto es conciliar las necesidades particulares, con las de los demás.
